Hoy madrugón, pero valió la pena. Fuimos directos a los lagos porque, en teoría cerraban la carretera a las 8:30 (luego no la cerraron…). Llegamos arriba a las 8:45 y a esas horas qué puedes esperar… había una niebla espesísima, no se veía más allá de 5 metros por delante del coche.
La paisanina del bar del lago Ercina nos dijo que no iba a levantar la niebla en todo el día, así que nos rendimos y nos fuimos, pero a medio camino de bajada (en el mirador de la Reina) vimos que estaba levantando la niebla, así que hacia arriba de nuevo. ¡Menos mal que lo hicimos! ¡Menudos paisajes nos habríamos perdido!
Eso sí, para apreciar el paisaje había que pararse, porque había que andar mirando al suelo para evitar pisar las innumerables y enormes boñigas que había por todas partes. Las vacas están sueltas por todas partes (incluso por el medio de la carretera) y claro… pasa lo que pasa…
De bajada visita a Covadonga… ¡impresionante! La basílica es bonita, pero lo impactante es dónde está situada, la Santa Cueva también espectacular, con la tumba de Don Pelayo que rivaliza con la Santina por el corazón de los asturianos.
La siguiente parada fue Cangas de Onís, donde destaca el puente romano. Y luego hacia Ribadesella, pasando por Arriondas y por el mirador del Fito, desde dónde se aprecia una panorámica impresionante.
Comimos en Ribadesella, que también nos gustó mucho, y volvimos a Lastres donde esta vez tuvimos mejor tiempo y pudimos acabar con la ruta del Doctor Mateo pasando por los sitios más emblemáticos de la serie. Aquí están Ana y Marta en la casa del doctor.
El tiempo ha estado muy bien, a pesar de la lógica niebla matinal. Hemos tenido una mezcla de sol y nubes, que casaba perfectamente con el paisaje, y una temperatura confortable. A ver qué nos depara los próximos días.
Sí, sí, ya lo sé, estamos obsesionados con la previsión del tiempo, pero es que no hay para menos.